• Marisol Roldan

¿Con La Edad El Adulto Mayor Se Vuelve Más Malhumorado?

La vejez, al tratarse de la última etapa de la vida puede llegar a ser una experiencia grata o crítica dependiendo de las condiciones físicas, emocionales y cognitivas con las cuales se llegue.



Conforme nos vamos haciendo mayores nuestros hábitos y costumbres cambian, al igual que nuestro comportamiento. El anciano puede encontrarse desorientado, incomprendido, deprimido, aislado, enfadado, pesimista, desagradecido… y todos estos cambios en su humor o personalidad se traducen en una afectación directa a su entorno.


Existen factores socioculturales que alteran su estado de ánimo o de humor. Como por ejemplo, perder el rol de padre y/o madre de familia, jefe y/o jefa de hogar (proveedor o proveedora económica). También perder su autonomía, pasar a la dependencia en forma rápida y necesitar un cuidador o tener que vivir con un hijo (a). Decisiones que muchas veces no eran parte de su plan de vida senil.



Estos factores ambientales los estresan ya que muchas veces exceden sus fuerzas y es ahí cuando empiezan a padecer de otros males como ansiedad, se vuelven inseguros, muchas veces sufren de agitación, preocupación y depresión. Para evitar esto, lo más importante es que la familia los escuche y que se validen sus emociones sin prejuicios.


Es necesario darles oportunidades de vida, cursos, clases e interacción con grupos igualitarios para que puedan socializar y sentirse útiles. Hay que reconocer las actividades en las que aún se le puede involucrar. Por ejemplo:


-- Escuchar música de su agrado y en especial la de su juventud. -- Ver películas de “su época”. -- Conversar del pasado mientras se ve un álbum de fotografías. -- Construir un libro de recuerdos (scrapbook omemory book). -- Escribir para legar historias de la familia. -- Leer libros que documentan hechos históricos. -- Contar historias de su vida y en general hacer reminiscencia.



Al convivir con personas mayores debemos estar preparados para presenciar, afrontar e incluso acompañarles en todos los cambios de comportamiento que se puedan presentar y recordar que nuestra labor no solo es el mero cuidado físico, debemos comprender estos cambios internos de la persona mayor y acompañarlo a lo largo del proceso. Por mucho que en ocasiones no se nos muestre gratitud o valoración alguna por su parte, recuerda: él o ella nos necesitan más que nunca.

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